“Solo hay un camino hacia el éxito y está delante de ti. Decídete” (Alejandro Cuellar.)

Hace poco el director general de un gran banco en América me comentó que la palabra Coaching estaba prostituida y que había que cambiarla por otra.

Mi respuesta fue contundente: No cambias la palabra Coaching, cambias a tu coach que no sabe.


Esa es una de las múltiples experiencias que vivo cuando me llama una empresa para implantar un proceso de éxito.

El problema es que muchas de las personas que han estudiado Coaching lo han hecho en un par de fines de semana y no han realizado casi prácticas.

Cuando esto ocurre siempre me viene a la mente las palabras de Robert Kiyosaki “Pregúntale a las personas que ya están donde tú quieres estar”.

 

El Coaching es simplemente un proceso de acompañamiento de las personas o empresas hacia el éxito y nada más.

Mi trabajo como Coach no es decirle a los clientes, sean personas o empresas, lo que tienen que hacer o las estrategias que deben emplear. Mi misión es entender los procesos mentales de cada persona que le impiden conseguir sus objetivos y a través de preguntas poderosas, que ellos mismos descubran todo el potencial que tienen dentro.

En la mayoría de veces, estas preguntas producen una fricción interna a la cual el cliente se opone, lucha hasta llegar a un punto donde se produce el descubrimiento, el autodescubrimiento, y es entonces cuando mi trabajo, el trabajo del coach, tiene sentido, cumple la misión para la que se le ha contratado.

Para que esto se produzca deben ocurrir varios factores:

   1. Escucha Activa

La mayoría de las personas con las que he trabajado solo oyen, no escuchan.

Oyen a su interlocutor diciendo algo y en su mente se genera otra historia que no tiene nada que ver con la persona que tiene enfrente.

El “Coach” empieza a preguntar y quiere dirigir o guiar a su cliente hacia donde el cree que debe ir. En este caso el cliente no es importante, todo el protagonismo lo tiene el “coach”.

 

Para que ocurra la Escucha Activa el coach tiene que entender que en el proceso de Coaching, el cliente es el único importante, el Coach no es importante, no es nada.

 

El Coach pregunta sobre la historia del cliente y se deja guiar por éste.

Cuando dejas de ser importante todo adquiere la verdadera importancia.

    2. Preguntas Poderosas

Saber preguntar es un arte y cuando se sabe hacer preguntas poderosas se produce la magia del descubrimiento.

Sabemos que debemos tener una escucha activa y que solo así podemos detectar en el lenguaje del cliente lo que está oculto, lo que permanece por debajo de la información que no están dando.

Al realizar preguntas inteligentes tendremos respuestas inteligentes y al hacer preguntas poderosas, las respuestas serán profundamente poderosas, útiles y capaces de destapar todo el poder y fortalezas que tenga nuestro cliente.

Las preguntas poderosas basadas en la propia historia del cliente, llevarán a éste a descubrir todo su potencial y encontrar estrategias diseñadas específicamente por él.

Estas dos herramientas son las que llevan consistentemente a realizar un Coaching hacia el Éxito.

¿Te atreves a aprenderlo con nosotros?

Te espero en el Seminario Generando Éxito

Alejandro Cuéllar

Coach y Master Trainer para Coaches profesionales

 


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